Porra antequerana

Descubre los secretos para conseguir una porra antequerana cremosa y perfecta. Prepara este clásico plato frío con ingredientes sencillos en pocos minutos.
Ingredientes para 24 personas
- 4.000 g de tomates maduros
- 1.600 g de pan de hogaza duro remojado
- 700 ml de aceite de oliva virgen extra
- 2 pimientos rojos
- 4 pimientos verdes italianos
- 8 dientes de ajo
- 4 cucharadas soperas de sal
- 12 cucharadas de vinagre de Jerez
Para la guarnición
- 300 g de jamón serrano en taquitos
- 8 huevos duros
Preparación
- Pela y trocea los tomates. Lava y trocea los pimientos rojo y verde. Remoja el pan de hogaza en agua fría y escurre bien apretando con las manos para eliminar el exceso de agua.
- Pon en el vaso de la batidora o Thermomix los tomates, los pimientos, los ajos, el pan escurrido, el vinagre de Jerez y la sal. Tritura con series intermitentes hasta obtener una crema completamente homogénea y sin grumos.
- Con la batidora a velocidad intermedia, incorpora el aceite de oliva lentamente en hilo fino, igual que si hicieras una mayonesa. En un par de minutos la mezcla debe quedar espesa y brillante. Trabaja en varias tandas si tu batidora no es de gran capacidad.
- Rectifica de sal y vinagre. La textura debe ser muy espesa y untuosa. La prueba tradicional: si una cuchara se queda de pie en la porra, está perfecta. Si queda demasiado espesa añade un poco de agua fría; si está líquida, más pan escurrido.
- Refrigera tapado mínimo 30 minutos antes de servir. Lo óptimo es prepararla el día anterior, ya que los sabores mejoran notablemente con el reposo.
- Sirve en vasitos o cuencos bien fríos. Coloca por encima los taquitos de jamón serrano y el huevo duro picado. Añade un hilo de aceite de oliva virgen extra y acompaña con picos o regañás si lo deseas.
Notas:
- Para 24 comensales trabaja en 2-3 tandas de batidora. Si tienes Thermomix, mucho mejor. La clave está en añadir el aceite muy despacio para lograr la emulsión perfecta. Prepárala siempre el día anterior.
¿Sabías que ...?
- ... la porra es un mazo de madera con el que, tradicionalmente, se machacaban los ingredientes para emulsionar la mezcla en el mortero.